"En ese momento los discípulos se acercaron a Jesús y le preguntaron: ¿Quién es el más importante en el reino de los cielos? Él llamó a un niño y lo puso en medio de ellos. Entonces dijo: Les aseguro que a menos que ustedes cambien y se vuelvan como niños, no entrarán en el reino de los cielos. Por tanto, el que se humilla como este niño será el más grande en el reino de los cielos. Y el que recibe en mi nombre a un niño como éste, me recibe a mí". (Mateo 18:1-5)
"Porque somos hechura de Dios, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios dispuso de antemano a fin de que las pongamos en práctica" (Efesios 2:10, NVI)
La primera jornada de capacitación se llevo a cabo el 14 de enero en la iglesia Trinidad con la asistencia de 50 participantes. Alfredo Cooper y Patricio Browne nos aportaron una interesante visión de cómo compartir el mensaje en nuestros tiempos. Luego el psicólogo Pedro Alvarez desarrollo un taller sobre Acompañamiento en Crisis.
Ambos temas fueron un muy buen aporte y desafío para seguir pensando en esos tópicos. Temas que nos dejaron conectados con los cursos de Teología de la Evangelización y el Arte de compartir La Buena Nueva.
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La maravilla de cada día
“Una comunidad sólo se crea cuando sus miembros aceptan que no van a lograr grandes cosas, que no van a ser héroes, sino
simplemente vivir cada día con nuevas esperanzas, como los niños, con asombro cuando sale el sol y en acción de gracias cuando se pone. La Comunidad sólo se crea cuando se ha reconocido que
la grandeza del hombre es aceptar su insignificancia, su condición humana y su tierra, y dar gracias a Dios por haber puesto en un cuerpo finito las semillas de la eternidad que son visibles
en gestos pequeños y cotidianos del amor y del perdón. La belleza del hombre está en esta fidelidad a la maravilla de cada día".
Jean Vanier, La Comunidad.